Casi todos nuestros temores, deseos y sueños habitan un lugar solitario que está dentro de nosotros y en el que, paradójicamente, muchos confluimos, a veces a destiempo, otras compartiendo espacios paralelos. A este lugar solitario en el que buscamos refugio y respuestas a través de la música, la literatura, el cine, la pintura, el ARTE, sois todos bienvenidos.
“Love does not make itself felt in the desire for copulation (a desire that extends to an infinite number of women) but in the desire for shared sleep (a desire limited to one woman).”
Milan Kundera, The Unbearable Lightness of Being
"El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer)". Milan Kundera. La insoportable levedad del ser
Words climb the ivory walls
Up to the roof
And out of the terrace.
Kisses go down the drain
Mixed up with autumn leaves
Bound for the river.
Dishes and leftovers
Lie in the sink
The sheets, upside down.
The steps are gone
The slippers, ready
For the next guest.
Las palabras trepan por las paredes marfil hasta llegar al tejado y salir por la terraza. Los besos se cuelan por el sumidero, envueltos entre hojas de otoño camino del río. Los platos y los restos reposan en el fregadero. Las sábanas, revueltas. Los pasos, ausentes. Las zapatillas, listas para el próximo invitado.
El sofá en su hondura
y la manta fruncida.
La taza, en la mesa,
en su borde marcada.
La vela y el sándalo
recuerdan la ausencia.
La cama, torcida,
cansada de insomnio,
refugio de libros
leídos a medias.
El khol y la máscara
aguardan los ojos.
La esencia de almizcle
inunda la estancia.
La ventana, abierta,
el visillo, roto,
y la rosa, seca.
El baño, en penumbra,
soledad encubierta.
Al entrar en casa,
pensamientos vanos
y un cerco de vino
te esperan.
Frida Kahlo dancing with the Unicorn by Rain Ririn
Sabemos que no existen,
pero bailamos con ellos.
Nos permiten soñar,
creer en lo imposible
y, en ocasiones, comprobar
que lo imposible
puede suceder.
No mates al unicornio
I dreamt of a kiss, warm lips touching mine. The taste of your breath as fragrant as fine wine.
Aviva Brueckner
Soñé con un beso,
unos labios cálidos tocando los míos.
El sabor de tu aliento
con la bella fragancia del vino
Bleeding woman. Billy Holliday. Digital art by Jeremy Chenier
Nunca sabrás lo que mis labios no dicen. Escucharás el cruce de mis piernas, el suspiro sordo que nace en el centro de mi vientre. Pero no podrás decir: "Me dijiste", porque nada diré. Solo te miraré, pero tú no querrás ver más allá de los márgenes. Aún siendo allí, justo allí, donde nacen las palabras que me tocan la sangre.
A veces echo de menos un techo, o un hombro más alto que el mío para apoyar mi cabeza. Quelquefois il me manque un toit, ou une épaule plus haute que la mienne pour poser ma tête.
Elmer Bischoff (USA 1916-1991) Girl Looking in a Mirror (1961)
Quiero detener esta secuencia, y que a partir de ahora todo transcurra a cámara lenta. Quiero mirar y ver, tocar y sentir. Quiero trascender lo que oculta una pupila y lo que esconde la evidencia. Quiero descubrir lo cercano y no dar nada por sentado. Quiero contemplar las líneas de la palma de una mano, acariciar las uñas y besar las comisuras de los labios.
Quiero renovar la mirada viciada, volar en el salón de casa como lo hacen las mujeres de Chagall. Tener más esperanza y menos expectativas, comer sin prisas, beber con pausas, celebrar la vida en torno a una mesa sin mantel. Hablar de todo y de nada, como quien piensa en voz alta, sin herir a nadie y sin palabras vanas. Hablar con quienes están ahí, en torno a esa mesa, y no en una pantalla. Para pantalla, el cielo, mirarlo a él, sin hacer selfies, ni enviar nada a quien está lejos. Basta nombrarles, o pensar en ellos, para sentirlos cerca. Pero sobre todo quiero estar con quien estoy, en cuerpo y alma...
Y quiero hacer de todo una fiesta, con baile y con orquesta. Estar atenta, para saber quién entra y despedir al que sale por la puerta. Quiero besar de verdad en la mejilla, que mis besos no se caigan y se los lleve la brisa. Quiero abrazar con fuerza, sin hacer daño, pero a conciencia. Y si me sumerjo en una boca, quiero hacerlo como si me perdiera en un dédalo, enredarme en cada uno de sus muros, cercos y cortinas, hasta llegar al cuarto, y que sean la lengua y los labios los que me traigan de vuelta.
No quiero repetir los mismos gestos, ni susurrar las mismas palabras al oído. Prefiero rehuir los lugares comunes y decir lo que siento sin pensar si debo hacerlo.
Y el amor..., el amor lo quiero lento, lento como un blues, no quiero hacerlo todo de una vez; quiero dejarme llevar, bailarlo a ritmo porteño, deslizarme por un cuerpo como un pensamiento triste y arrastrado pero dejar que la risa nazca en el abrazo. Quiero ir de a poco y con cadencia. Aún siendo el tiempo más corto, el horizonte siempre incierto, no quiero llegar a ningún sitio, sólo quiero "ir", mejor acompañada que sola, pero mejor sola que en soledad acompañada. Lento muy lento. Quiero sentarme sobre la piedra del tiempo y esperar el comienzo de un atardecer que se detiene en la espera. Allí quiero quedarme, en lento.
Podría darte cien razones
y ninguna sería cierta.
Prefiero decirte que ayer,
cuando iba a casa de vuelta,
vi nublada la luna.
Imaginé tu pecera a oscuras,
sin tan siquiera una estrella,
esperando a que la luz se hiciera.
Por eso, y sólo por eso,
llamé anoche a tu puerta
con mis zapatos magenta.