viernes, 7 de agosto de 2015

Madison time

Al final, ella siempre baila sola...
                                  
Bande à part (1964). Jean Luc Godard




 Bande à  part (1964). Jean Luc Godard 

"Come on little stranger
There's only one last dance
Soon the music's over
Let's give it one more chance"

"Vamos forastero,
sólo queda un último baile.
Pronto acabará la música.
Démosle otra oportunidad"

Dance with me. Nouvelle Vague





                                           
  

El Madison es un baile que se hizo popular en la década de finales de los años 50 a los 60. Surgió en USA y se basaba en el twist. Aunque era un baile de "a dos", o de varios grupos de parejas, no había contacto físico entre ellos. Podía bailarse en fila, en círculo o uno frente a otro. Eran varias las posiciones de este baile que, además, se prestaba a la improvisación.

En España vimos una muestra del Madison en la película Marisol rumbo a Río (Fernando Palacios1963)interpretada por Pepa Flores pero, sin duda, la escena cinematográfica más emblemática de este baile fue la de la película de Jean-Luc Godard Bande à Part (1964)en la que los tres personajes protagonistas (interpretados por Claude BrasseurDanièle Girard y la que fuera musa de Jean-Luc Godard e icono de la Nouvelle Vague, Anna Karina) hacen una deliciosa coreografía en la que luego se inspiraría Tarantino, gran admirador de  Godard, para la famosa escena del baile entre John Travolta y Uma Thurman en Pulp Fiction (1994)Y otra muestra la tenemos en la película Hairspray (John Waters, 1988) 


Y al recordar esta película, no puedo obviar otra de sus secuencias más conocidas que, además, reproduce una pequeña "gamberrada" que me hubiera encantado llevar a la práctica: recorrer el Museo del Louvre en un tiempo récord, unos nueve minutos. El gran Bertolucci, a su vez, rindió también homenaje a esta escena de Godard en su film Soñadores (2003)                                        








Adoro la frescura y la libertad creativa de Godard, el charm de Anna Karina, las películas con las que nos sorprendió la Nouvelle Vague y a Bertolucci, a pesar de sus irregularidades. Además, me gusta el Madison y la música que hace este colectivo francés, Nouvelle Vague, que ha tomado el nombre de ese grupo de cineastas franceses surgido a finales de la década de 1950; cineastas que reaccionaron contra las estructuras impuestas  hasta entonces y que aspiraban a la libertad de expresión, así como a la libertad técnica en el campo de la producción cinematográfica. 
                                                    

AMPARO DE VEGA REDONDO


miércoles, 5 de agosto de 2015

El pulso de la noche



Brooke Shaden Photography

                                               


"En un beso, sabrás todo lo que he callado"

Pablo Neruda



Desde mi cama, y más allá de la ventana que da a la calle de atrás, escucho el sonido de los camiones que recogen los desechos del día y alguna sirena que se pierde en la distancia. Escucho las voces dispersas de quienes transitan la noche: vagabundos, jóvenes ebrios, y alguna disputa de pareja. Desde mi cama veo el reflejo de unos faros que se funden en negro apenas el ruido del motor cesa. Y más allá, en la avenida, se adivina el fluir de los coches, el estruendo metálico de las persianas que cierran bares. Y con el olor de los brotes de las noches de verano llega, enredado en él,  el del amor que se esconde en los rincones y se agazapa en las plazas. Y más allá aún, el río, con sus incógnitas y su sereno discurrir. Y luego llega el espejismo del mar, tan bronco, tan lejano y tan presente. Hago del recuerdo una sensación y me dejo tocar por la brisa, escucho el rugir del oleaje y el dócil bramido de la espuma que acaricia el margen; huelo la sal, y veo la isla de tres sílabas. Es esta visión la que me permite traspasar la inquietud que ahoga los vértices de mi cama. Desde ella, y más allá de la ventana que da a la calle de atrás, escucho el crepitar de la hoguera de una Noche de San Juan en la que quemamos el rastro de los días pasados y soplamos las cenizas. Esparcidas quedaron y tanto, tanto, que en cualquier momento me parece ver un albatros sacudiendo sobre mí una mota que ha guardado en un pliegue de sus alas. Ave errante, capaz de llegar hasta mi cama en el momento último previo al alba cuando el pulso de la noche ya no es sino un eco.



domingo, 26 de julio de 2015

Clepsidra


Passing time. Hayv Kahraman


































                                           
A lomos de una gacela, nunca duerme y, siempre atento, no descuida ni un solo amanecer. Sus ojos contienen el mundo y cada uno de sus instantes, incluso el más minúsculo. Pasa por delante de ti y en el reflejo de su blanco vientre esconde una clepsidra. Nunca te fijaste en ella hasta AHORA, cuando ya los días se confunden unos con otros y las estaciones parecen solaparse. Nunca sentiste el vértigo como AHORA, cuando identificas el olor de la flor de la acacia por vez primera, y observas la naturaleza caduca de sus hojas. Y AHORA esperas verlo pasar de nuevo, tu mirada fija en él en un intento inútil por detenerlo cuando atraviesa la sabana. Corres tras el antílope del tiempo, pero tu zancada jamás podrá ser tan larga. Siempre irá por delante de ti. Y para cuando alcances la línea del horizonte él ya no estará.


AMPARO DE VEGA REDONDO

lunes, 20 de julio de 2015

Delta



Mujer leyendo en la playa (1994) óleo 61 x 73. Fabio Hurtado http://www.fabiohurtado.com

Entre los mejores amores, los que nunca se olvidan, están aquellos que nunca ocurrieron


                                             
                                           



En el delta de mi pubis se concitan mis únicas certezas. Latidos precisos y diestros que arrasa la marea dejando el río marchito. Pero para cuando arrecie el viento del norte, lo tengo todo dispuesto: hay leños en la buhardilla, té caliente y dos tazas en la mesa, y por si acaso vinieras y no templaras tu frío, he sacado aquella manta que tejimos una noche con un puñado de estrellas.


AMPARO DE VEGA REDONDO

jueves, 16 de julio de 2015

Lava candente



 
 


Después nos separamos, cada uno a su vida. Pero siempre sabré que él estará por aquí, en alguna parte. En la Tierra. En este mundo. Y me sentiré tranquila, como si todos estuviésemos en casa.Y quizás, en algún momento, le llamaré y él me preguntará:

-¿Dónde te has metido? ¿Qué te ha pasado?

Y su voz será densa y cálida como la lava candente.

(Pánico escénico. Viktoria Tókarieva)
 
 
Entre soles me despierto, con mi cuerpo los rodeo. No siento el peso de las horas cuando reina la calma incontenible, pero añoro los días entre nubes, mi propia compañía, mis monólogos en eclipse, los abrazos contenidos y los besos en espera. Llevo siempre mi almohada, mi aviso de tormenta; ella me conduce hasta mi cama cuando se desata el aguacero. Me reencuentro con la casa vacía, la taza perpetua, los zapatos desnudos, el papel mojado y la ropa sin planchar. Entonces me aferro al frío azul, cedo al embrujo de la luna, vuelvo a mis charlas y me río de mis gracias. Recuerdo una vez más que todo es pasajero y que el gran astro volverá, al igual que lo harán los tejados, las estrellas y la escarcha. Envuelta en algodón, sé que mañana será pulpa, el abrazo denso y cálido, como la lava candente.

AMPARO DE VEGA REDONDO

viernes, 10 de julio de 2015

Momentos




             





Vienen
Van
Y dejan su estela

Irrecuperables
Intransferibles
Inasibles
Perfectamente imperfectos

Enredados en la copa de un árbol
Escondidos en la arena
Suspendidos en el aire

Bordean las aceras
Cuelgan del cielo
Llueven con la lluvia
Soplan con el viento

Breves
Efímeros
Ligeros
Leves
Omnipresentes
Solemnes

Eternos y BELLOS

AMPARO DE VEGA REDONDO




miércoles, 1 de julio de 2015

Miradas


Ewing Paddock








Las hay curiosas. Exploran el entorno en busca de señales, espejos en los que contemplarse o sorprenderse ante lo diferente.

Otras sueñan y rastrean recuerdos, la materia con la que construyen fantasías. Olvidan donde están y vuelan a mundos ausentes, para volver con extrañeza al lugar del que partieron.

Las cabizbajas hurgan en los problemas que no pudieron dejar aparcados en casa o en el trabajo. Se pierden en el laberinto sin saber cómo salir y no consiguen hacer de este trayecto una tregua.

Y hay otras, al otro lado del pasillo, que sirven de soporte a las que se han posado en ellas. Entonces se produce el pequeño gran milagro del reconocimiento, cuando dos personas se miran y se ven.


AMPARO DE VEGA REDONDO