jueves, 16 de julio de 2015

Lava candente



 
 


Después nos separamos, cada uno a su vida. Pero siempre sabré que él estará por aquí, en alguna parte. En la Tierra. En este mundo. Y me sentiré tranquila, como si todos estuviésemos en casa.Y quizás, en algún momento, le llamaré y él me preguntará:

-¿Dónde te has metido? ¿Qué te ha pasado?

Y su voz será densa y cálida como la lava candente.

(Pánico escénico. Viktoria Tókarieva)
 
 
Entre soles me despierto, con mi cuerpo los rodeo. No siento el peso de las horas cuando reina la calma incontenible, pero añoro los días entre nubes, mi propia compañía, mis monólogos en eclipse, los abrazos contenidos y los besos en espera. Llevo siempre mi almohada, mi aviso de tormenta; ella me conduce hasta mi cama cuando se desata el aguacero. Me reencuentro con la casa vacía, la taza perpetua, los zapatos desnudos, el papel mojado y la ropa sin planchar. Entonces me aferro al frío azul, cedo al embrujo de la luna, vuelvo a mis charlas y me río de mis gracias. Recuerdo una vez más que todo es pasajero y que el gran astro volverá, al igual que lo harán los tejados, las estrellas y la escarcha. Envuelta en algodón, sé que mañana será pulpa, el abrazo denso y cálido, como la lava candente.

AMPARO DE VEGA REDONDO

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