Casi todos nuestros temores, deseos y sueños habitan un lugar solitario que está dentro de nosotros y en el que, paradójicamente, muchos confluimos, a veces a destiempo, otras compartiendo espacios paralelos. A este lugar solitario en el que buscamos refugio y respuestas a través de la música, la literatura, el cine, la pintura, el ARTE, sois todos bienvenidos.
Dime que estarás aquí
El próximo verano
Para retirar un mechón de mi frente
Y cubrir mis hombros con tu abrazo.
Dime que brindarás conmigo
En las tardes de Siroco
Y colmarás mis manos con tu aliento.
Dime que sostendrás mi cuello
Cuando me pesen los días
Y asirás mi brazo con el tuyo
Cuando zozobre mi cuerpo
En arrecifes de coral.
¿Dónde vas, Gilberte,
Cuando te alejas
Por el paseo de los tilos
Apoyada en tu muleta
De ébano y marfil?
El diario local asoma
De tu bolso de serpiente
Donde reside tu mundo
En perfecta armonía.
Reclinada sobre el puente
Buscas tu reflejo, inútilmente,
En un río de piedras.
Escuchas los nombres
Que una vez pronunciaste,
Sonidos huecos, como tus ojos.
A menudo te pienso, Gilberte.
Me pregunto si sabrás volver
A tu nido de almas sin memoria
O te perderás en tu propio olvido
Dejando al borde de los tilos
Tu esbelta figura de ébano y marfil.
Te llevaste mi risa
Alborotada y libre.
La plenitud inefable
De mañanas de verano
Cuando eramos tres
A bordo de un barco
Varado ahora en el fango.
Me arrancaste el amor
Y me dejaste tu estela
Corregida y aumentada.
Ella te hace presente
En mi lugar solitario
A pesar de tu ausencia.
De tu abrazo
Sobre mis hombros caídos
He hecho mi casa
De sólidas columnas
Y amplios ventanales
Abiertos al mar de Libia.
Tras ellos espero cada día
Los últimos reflejos
De la dorada tarde
Cuando la desazón se desvanece
Y florecen los placeres serenos
No exentos de pasión.
Los grillos frotan sus alas
Desde un lugar de la memoria.
Bajo su techo te contemplo
Y voy hacia ti
Por el pasaje del tiempo.
Gracias a Jean Marie Sammut por estos bellos senteurs du temps que, según él, se inspiran en mi poema Ciudad Sur y que yo bien pudiera haber escrito inspirándome en el suyo. Sí, Jean Marie, te presto los jazmines, los naranjos y sus azahares...
LES SENTEURS DU TEMPS
L’automne effeuille ses jours aux tons chatoyants,
Sème aux nues, çà et là, des dorures d’icône,
De pluie en pluie, l’arc en ciel traverse l’ozone,
Coulissent l’hiver et ses flocons rayonnants,
Les jasmins sont fanés mais leur exhalaison,
Et celle des orangers imbibent le vent
Qui vaporise, oublié, chaque lieu fervent,
Ranime la pieuse enfance de son onction,
Il en est du foin, des effluves de sa flouve,
Quand l’orage trépigne, piétine et crépite
Et de l’empreinte des amours dites prescrites,
Où des générations de couples se retrouvent,
Le temps se meurt, soupire vit à la seconde,
L’averse le renverse, inverse les saisons,
L’aube des matins en ciel prévient la raison,
Saisit notre reflet dans le miroir du monde,
Les parfums du temps réactivent la lumière
Intérieure, éveillent l’énergie insouciante,
De l’amour ou l’amitié, la fibre éclairante, Les filaments de nos sens livrés au plein air.
JEAN MARIE SAMMUT
Foto de A. Le Guen
Foto de A. Le Guen
Ciudad Sur
En tus jardines de albero,
Con sus palmeras al viento
Y los magnolios sin flores,
He llorado mis amores.
En tus calles solitarias,
A menudo me he perdido
Entre versos de Cernuda
Buscando tiempos mejores.
En el clamor de tus plazas
Y en las voces de tus patios
He escuchado los sonidos
De domingos de mi infancia.
El sabor a canela y clavo,
El aroma del incienso,
Tus naranjos, sus azahares
Son mi recuerdo primero.
Y cuando contemplo la tarde
Desde tu puente de hierro,
Tus jazmines se marchitan
En el borde de mis senos.